jueves, 24 de julio de 2008

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Mística

V de Vendetta

Incendiaria

La propuesta

Carismática

Clerks 2

Floja

O Jerusalen

Inacabada

El incidente

Decepcionante

Zeitgeist (documental)

Inquietante

Leolo

Poética

Hard Candy

Castradora

Hacia rutas salvajes

Larga

domingo, 15 de junio de 2008

Spem in alium: La música del azar

El motete para cuarenta voces Spem in Alium de Thomas Tallis (1505 ó 1514 – 1585) fue compuesto posiblemente alrededor del año 1570 para conmemorar el 40 cumpleaños de la reina Isabel I. Es una de las obras más impresionantes de la música renacentista y las peculiares circunstancias que rodearon su composición merecen unas líneas. Pero para poder describirlas con exactitud, es preciso hablar en primer lugar de una obra anterior cuya historia también se ha visto envuelta en una serie de curiosos sucesos. Dicha pieza que, según se sabe, sirvió de inspiración para el famoso motete de Tallis, es la Missa supra ecco si beato giorno de Alessandro Striggio (1536 – 1592), un compositor italiano de Mantua, que se encontraba al servicio de los Médicis. Tallis y Striggio, fueron coetáneos y, de hecho, se cuenta que ambos compositores coincidieron en Londres en el verano de 1567. Pero empecemos por la obra de Striggio y su curioso devenir a lo largo de la historia.

Fue a finales de 1566 cuando Cósimo de Médici, duque de Florencia y Siena, y continuador de la célebre dinastía que lleva su apellido, encargó a Striggio una pieza musical que sirviera de regalo para el emperador Maximiliano II de Austria. El Médici pretendía con tal presente obtener un título nobiliario más elevado. En el invierno de dicho año, durante un viaje de Florencia a Viena, Striggio compuso su Missa supra ecco si beato giorno, y a pesar de que al emperador se le estaba otorgando una de las grandes obras maestras del Renacimiento, no le hubo de impresionar demasiado ya que nunca otorgó a Cósimo los títulos que éste tanto anhelaba.

Un año más tarde Striggio viajó durante dos semanas a Inglaterra formando parte de una delegación diplomática, y no perdió la oportunidad de interpretar su reciente obra ante una selecta elite de la nobleza londinense. Así, en un concierto organizado en dicha ciudad, una coral de cuarenta voces interpretó la Missa ante un asombrado auditorio que nunca había escuchado una polifonía de tal potencia y tan cargada de complejos coros que se contestaban los unos a los otros. Junto con su aclamada misa, Striggio interpretó otra magistral pieza coral, también a cuarenta voces, llamada Ecce beatam lucem, cuya importancia en esta historia se verá más adelante.

Durante semanas, aquel concierto fue la comidilla de la alta sociedad. Recordemos que estamos en el año 1567; Isabel I lleva nueve años en el trono, y con ella la causa protestante se encuentra en plena consolidación. Una obra tan magnífica de un italiano católico requería de otra de similar o aún de mayor belleza, compuesta por un compositor de la nueva fe anglicana. Y esa tarea recayó en un sexagenario Thomas Tallis, que curiosamente durante años había compuesto piezas para la católica Maria Tudor. Así, los vaivenes religiosos en los que se vio envuelta Inglaterra desde el reinado de Enrique VIII hasta la llegada al trono de Isabel I, tuvo su reflejo en las composiciones musicales de la época, de tal modo que según corrieran los vientos, compositores como Tallis o Byrd, creaban piezas para glorificar una causa o la otra. Pero volviendo a nuestra historia, se cuenta que tras el recital de Striggio, el cuarto duque de Norfolk, Thomas Howard, un gran melómano, preguntó a su séquito si no había ningún buen inglés que fuera capaz de crear una obra tan perfecta como la de aquel italiano. Al parecer, Tallis, que trabajaba al servicio del duque y que había asistido al concierto de Striggio, e incluso se sabe que llegó a conversar largamente con él, aceptó el reto.

A modo de inciso, decir que el conocimiento de toda esta relación de circunstancias que se encontraron tras la composición del Spem in Alium, se la debemos a Thomas Wateridge, un estudiante de derecho de la época que anotó en su cuaderno de apuntes éste y otros incidentes de aquellos años. Sus anotaciones, que incluían un relato de dichos acontecimientos, han sobrevivido a nuestros días, aunque poco se sabe acerca de cómo el joven llegó a conocerlas con tanto detalle.

Volviendo a nuestro relato, Tallis se dedicó durante meses a la creación de su famoso motete y, para ello, uso el mismo número de voces de las que se sirviera Striggio, es decir, cuarenta, e incluso lo compuso en la misma tonalidad de sol mayor. Pero aún tomando como punto de referencia la obra del italiano, Tallis mejoró aquel esquema al incluir en su pieza la mayor parte de posibilidades y recursos conocidos en la música renacentista, además de otorgar a su composición de un carácter más inglés. Si bien los textos de ambos autores están redactados en latín, Tallis estructuró su obra siguiendo la configuración de un coro inglés (soprano, mezzoaltos, contratenores, tenores y bajos), donde las voces están divididas en esos 5 coros de 8 voces cada uno, en contra de la clásica estructura al estilo veneciano de 4 coros de 10 voces. Si bien tal configuración de 5x8 se mantiene durante casi toda la obra, hay instantes en los que el contrapunto afecta a cada voz individual, lo que da lugar a que en determinados momentos se puedan escuchar hasta 40 coros diferentes.

En 1570 se interpretó por vez primera el Spem in Alium en la Mansión Arundell, propiedad del Duque de Arundell y suegro del duque de Norfolk, que a la sazón acababa de salir de prisión y pretendía ofrecer dicha obra a la reina para revalorizar su precaria posición en la corte, cosa que al parecer no consiguió pues fue ejecutado por traición tan sólo un par de años después. Es curiosa la relación entre las obras de Tallis y Striggio, ya que ambas se concibieron como sendos presentes para monarcas a cambio de favores y en ninguna de las dos ocasiones alcanzaron su fin. Retornando a la noche en que se realizó aquella primera audición, el coro se dispuso en un gran círculo que rodeaba a los asistentes, toda una innovación para la época. Y cuenta la leyenda que una vez concluidos los aproximadamente diez minutos que dura el motete y, tras unos segundos de silencio que pudieron ser siglos, el duque de Norfolk se levantó de su asiento, se acercó a Tallis, se desprendió de una gruesa cadena de oro que colgaba de su pecho y, sin mediar palabra, la puso sobre el cuello del músico. Mientras, en la gran sala, aún resonaban los ecos de la última nota entonada por aquellas cuarenta voces que parecían haber descendido directamente del cielo.

No fue el único obsequio que recibió Tallis por su magnífica obra ya que, años más tarde, en 1575, la reina Isabel le concedió el monopolio de la impresión de partituras musicales en todo el reino. Hay quien asegura que en dicha decisión tuvo que ver la profunda impresión que causó en la reina la audición de aquella obra dedicada a su virginal majestad.

Hasta aquí los principales hechos. Pero aun hay un último e increíble episodio que narrar en esta historia, y es que, ironías del destino, la única copia que se conservaba de la Missa sopra ecco si beato giorno, la obra de Striggio que sirvió de inspiración para el motete de Tallis, desapareció a comienzos del siglo XVIII. Durante los siguientes tres siglos se creyó perdida para siempre. Se tenía constancia de su existencia, entre otras fuentes, por aquellas que hacían referencia a su interpretación en Londres en 1567, tal y como se ha mencionado con anterioridad. En ese sentido, no cabía duda de que tal obra había existido. Se sabía por las ligeras descripciones que se conservaban de la misma, que era un canto polifónico a cuarenta voces y también se sabía del impacto que ocasionó en el Londres isabelino, pero poco más se conocía con seguridad. Los expertos sólo podían especular sobre las características de dicha composición poniéndola en relación con otras obras de Striggio que sí habían llegado hasta nuestros días. Precisamente, una de esas obras era la Ecce beatam lucem, la otra pieza que el músico italiano interpretó junto con la Missa en aquel lejano verano londinense. De hecho, hasta muy recientemente, se creía que dicha obra era la inspiradora del Spem in Alium y no aquella misa perdida de la que no existían referencias exactas.

Pero he aquí que el azar volvió a poner en juego sus enigmáticas leyes y la fortuna llevó al descubrimiento de la obra perdida. En 1982, un experto musicólogo, David Moroney, investigaba los fondos de la Biblioteca Nacional de Francia cuando se topó por pura casualidad con un manuscrito de principios del siglo XVII etiquetado como “misa para cuatro voces” de un tal A. Strusco. Aquel viejo documento llamó su atención y se dispuso a echarle una ojeada. Imaginemos la sorpresa de Moroney cuando tras un breve análisis comprendió que se encontraba ante una copia de la famosa misa perdida a cuarenta voces de Alessandro Striggio, olvidada durante casi trescientos años. Al parecer, un error en la titulación cometido por el catalogador de la Biblioteca Real de Francia en 1726 había condenado al olvido a una de las más importantes composiciones musicales del Renacimiento.

Pero aquel descubrimiento guardaba una sorpresa más, ya que Moroney comprobó que la última sección de la Missa, la denominada Agnus Dei, incorporaba una veintena de voces más. Como si las cuarenta no bastaran, en esta obra Striggio concibió el segundo arreglo del Agnus Dei para sesenta voces, convirtiéndose así en la mayor composición polifónica conocida de todo el Renacimiento y una obra única en la historia de la música occidental.

Análisis comparativos más pormenorizados han demostrado que la Missa fue la verdadera fuente de inspiración para el motete de Tallis y no la Ecce beatam lucem del propio Striggio, que durante décadas había ostentado dicho honor.

Un cuarto de siglo después del descubrimiento, el 17 de julio de 2007, el propio Moroney dirigió en el Royal Albert Hall de Londres la primera interpretación en los tiempos modernos de dicha composición. Tras siglos enterrada, se pudo volver a escuchar la Missa sopra ecco si beato giorno a cuarenta voces, acompañada de cornetas, trombón, contrabajo, órgano, clavicordio, arpa y lira de gamba. Y cuando se llegó a la última parte, el Agnus Dei, con seis decenas de voces cantando al unísono “Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: dona nobis pacem”, una emoción inexplicable embargó al auditorio. Cuentan que algunos asistentes se exaltaron, otros sollozaban, mientras que algunos tuvieron que abandonar, conmovidos, el recinto.

Y sobre lo inexplicable conviene no hablar más de lo estrictamente necesario, pues nunca entenderíamos lo que aquel día allí se vivió, si no tuvimos la fortuna de ser testigos de tal acontecimiento.

Lo que sí mencionaremos, para finalizar, es que como colofón al concierto, y tras la interpretación de la Missa, como madre e hija que se hubieran vuelto a reencontrar, el coro entonó el Spem in Alium de Thomas Tallis.

A. Romero Moreno
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Escucha el Spem in alium de Tallis:

martes, 22 de abril de 2008

Black Sun (Dead can Dance)



Murderer!
Man of fire.

Murderer!
I've seen the eyes of living dead.
It's the same game - survival.
The great mass play a waiting game.
Embalmed, crippled, dying
in fear of pain.
All sense of freedom gone.

Black sun in a white world.
Like having a black sun
in a white world.

I have a son,
His name is Eden.
It's his birthright,
Beyond estranged time.

Give me 69 years,
Another season in this hell.
It's all sex and death as
far as I can tell.

Like Prometheus we are bound,
Chained to this rock of a
brave new world,
Our godforsaken lot.
And I feel that's all we've
ever needed to know,
'Til worlds end and the seas run cold.

Give me 69 years,
Another season in this hell.
There is sex and death
In mother nature's plans.

Like Prometheus we are bound,
Chained to this rock of a
brave new world,
Our godforsaken lot.


Traducción

¡Asesino!

Hombre de fuego.


¡Asesino!

He visto los ojos de un muerto en vida.

Siempre es el mismo juego: la supervivencia.

La gran masa juega un juego de espera,

embalsamada, lisiada, muriendo

en el miedo del dolor.

Todo sentido de libertad desaparecido.


Un sol negro en un mundo blanco.

Como tener un sol negro en un mundo blanco.


Tengo un hijo.

Su nombre es Edén.

Es el primogénito,

más allá del extrañó tiempo.


Dame 69 años,
otra temporada en este infierno.
Todo es sexo y muerte
hasta donde alcanza la vista.


Como Prometeo estamos vinculados,
encadenados a esta roca
de un valiente nuevo mundo,
nuestro dios perdido y olvidado.
Y yo creo que es todo lo que necesitamos conocer...

Mientras el mundo acaba y el mar se congela.


Dame 69 años,
otra temporada en este infierno
hay sexo y muerte

en los planes de la madre naturaleza.

Como Prometeo estamos vinculados,
encadenados a esta roca
de un valiente nuevo mundo,
dejados de la mano de Dios.

lunes, 17 de marzo de 2008

O for a voice like thunder

O for a voice like thunder, and a tongue
To drown the throat of war! When the senses
Are shaken, and the soul is driven to madness,
Who can stand? When the souls of the oppressèd
Fight in the troubled air that rages, who can stand?
When the whirlwind of fury comes from the
Throne of God, when the frowns of his countenance
Drive the nations together, who can stand?
When Sin claps his broad wings over the battle,
And sails rejoicing in the flood of Death;
When souls are torn to everlasting fire,
And fiends of Hell rejoice upon the slain,
O who can stand? O who hath causèd this?
O who can answer at the throne of God?
The Kings and Nobles of the Land have done it!
Hear it not, Heaven, thy Ministers have done it!

Willian Blake
Prologue to "King Edward the Fourth"

Traducción:

Oh, por una voz que suene como el trueno,
y que tenga una lengua capaz de ahogar los sonidos de la guerra.
Cuando los sentidos son agitados y el alma es conducida a la locura,
¿quién puede permanecer de pie?
Cuando las almas de los oprimidos luchan en el turbulento y rugiente aire,
¿quién puede permanecer de pie?
Cuándo el torbellino de furia procede del propio trono de DIOS.
Cuándo el enojo de SU semblante dirige al conjunto de todas las naciones,
¿quién puede permanecer de pie?
Cuándo el pecado despliega sus amplias alas sobre la batalla,
y las velas se regocijan en la profundidad de la muerte,
Cuando las almas son conducidas al fuego eterno,
y los demonios de Infierno se congratulan por los asesinados,
Ah, ¿quién puede permanecer de pie?
Ah, ¿quién ha causado esto?
Ah, ¿quién puede responder ante el trono de DIOS?
¡Los Reyes y la Nobleza de la tierra lo han hecho!
No lo oyen, Cielos, ¡Los Poderosos lo han HECHO!

jueves, 21 de febrero de 2008

Dick Hickock y Perry Smith


Nombre: Dick Hickock y Perry Smith.
Edad en el momento de la ejecución: 33 y 36 años respectivamente.
Fecha de ejecución: 14 de abril de 1965.
Acusación: Cuádruple asesinato.
Modo de ejecución: Horca

Biografía
:





Lady Jane



Nombre: Lady Jane Grey (reina de Inglaterra durante 9 días)
Edad en el momento de la ejecución: 16 años
Fecha de ejecución: 12 de febrero de 1554.
Acusación: Traición.
Modo de ejecución: Decapitación
Biografía:

martes, 19 de febrero de 2008

Salvador Puig Antich




Nombre: Salvador Puig Antich
Edad en el momento de la ejecución: 25 años
Fecha de ejecución: 2 de marzo de 1974.
Acusación: Asesinato de un
subinspector de la Brigada Político Social.
Modo de ejecución: Garrote vil
Biografía:

Lewis Payne


Nombre: Lewis Thornton Powell (Lewis Payne)
Edad en el momento de la ejecución: 21 años
Fecha de ejecución: 7 de julio de 1865.
Acusación: Conspirador en la muerte de Abraham Lincoln.
Modo de ejecución: Horca
Biografía:

lunes, 18 de febrero de 2008

Sacco y Vanzetti


Nombre: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti
Edad en el momento de la ejecución: 36 y 39 años respectivamente.
Fecha de la ejecución: 23 de agosto de 1927
Acusación: Asalto y doble homicidio.
Modo de ejecución: Silla eléctrica
Biografía:

LOS CONDENADOS


En esta sección iré poniendo una lista y fotos de condenados a muerte célebres.

sábado, 16 de febrero de 2008

Escondidos en Brujas

Interesante